| Todos somos conscientes del auge que ha tenido en nuestras ciudades, en los últimos años, la rehabilitación de fachadas, ya sea en forma de reparaciones como de restauración.
Dicho auge tiene que ver, sin duda, con el preocupante estado de la mayoría de los paramentos exteriores (fachadas) de nuestros edificios y con el claro cambio de mentalidad por parte de los propietarios de edificios y viviendas.
La fachada es un elemento común y no es ajeno ni al edificio ni a las viviendas y locales que lo componen. Su mantenimiento ha de ser motivo de interés por parte del propietario o propietarios.
Las responsabilidades en caso de no realizar un correcto mantenimiento pueden llegar a ser importantes. No hay que olvidar que la fachada es el elemento del edificio que está en contacto con el exterior y, al mismo tiempo, su deterioro influye en la vía publica (desprendimientos).
De la misma forma, en ella recae directamente la responsabilidad de proteger al resto del edificio de los agentes atmosféricos que pueden degradarlo. De ahí que sea la parte (visible) que mas rapidamente se deteriora en un edificio de condiciones normales.
La necesidad de efectuar una evaluación sobre el estado de la fachada de un edificio viene dado por diversos puntos, como son el estado de los balcones, la presencia de fisuras o grietas en los paramentos de la fachada, la pérdida de materiales que cubren partes de la estructura o la presencia de humedades en el interior del edificio.
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